“Toda comunicación exige arrancar de
Un goce directo (…) toda comunicación exige
alteridad (…) la comunicación es ruptura y puente
entre dos sujetos”
Martín Barbero
En el presente texto me ocuparé de exponer la educación y la comunicación como elementos sociales que tienen una intima relación en el contexto escolar actual, en el desarrollo de competencias comunicativas y su incidencia en la formación de sujetos éticos, por otra parte presentaré la comunicación como productora de nuevos imaginarios y por lo tanto otras formas de vivir la cultura.
En este sentido se debe tener en cuenta, en primer lugar, que la educación es fundamental para todo ser humano y que la comunicación siempre ha sido la forma en la que el hombre interpreta el mundo que lo rodea pues: “todo acto pedagógico es un acto comunicativo para compartir y mediar el conocimiento”[1]; es así como se llega aun momento en el que la educación y la comunicación son términos que van más allá de un relación práctica; pues se constituyen en procesos dialécticos en donde el uno complementa al otro en el contexto escolar.
En segundo lugar, pensar en la educación y la comunicación requiere ir más allá de la instrumentalización, tanto de la educación, que ha sido considerada como un proceso memorístico y disciplinario; como de la comunicación concebida como transmisión de información o como un medio para el ejercicio docente y el uso de la tecnología. Reflexionar acerca de éste tema, la comunicación, significa tomar una posición frente a un fenómeno que ha ido incluyéndose en el espacio educativo y al que el maestro no puede ser ajeno, puesto que es una realidad que exige repensar las acciones educativas hacia una nueva incursión en el conocimiento desde la comunicación y la tecnología.
Lo anterior conlleva a reconocer el fuerte impacto producido por la tecnología en las sociedades actuales, aceptadas sin problemas, porque supone una evolución normal de la globalización; desarrollos que inciden directamente en la cultura, la educación, el desarrollo del conocimiento, los modos de comunicación y la relación entre los sujetos.
En consecuencia, Berbero afirma que “los medios de comunicación cobran cada vez más importancia dentro de los procesos educativos. Aunque su influencia es relativamente difusa y difícil de medir…[2]” en tanto que los niños y jóvenes apropian creencia, valores, comportamientos difundidos por los medios. Es decir, frente a la incursión masiva de los medios y la tecnología la escuela no debe tomar distancia, al contrario estos avances exigen una educación que no deje a las personas inertes frente a la evidente influencia de los medios.
Esto significa que la relación educación-comunicación cobra importancia cuando se plantea una posición crítica frente a los audivisuales y la tecnología informática, puesto que el sistema educativo debe responder a las necesidades del contexto en donde se enseñe a niños y jóvenes a desarrollar la capacidad para interpretar los diversos lenguajes y códigos existentes en el mundo de la información.
Teniendo en cuenta que los medios de comunicación tienen gran influencia en el comportamiento de los sujetos y que la acción educativa es orientar estos procesos, el docente debe asumir los hallazgos del mundo de la tecnología, puesto que la escuela es el lugar propicio para reflexionar críticamente de las apropiaciones que hacen los jóvenes de la información que minuto a minuto están recepcionando.
En esta tarea el papel del docente es fundamental, en tanto que debe estar preparado para asumir los desafíos del mundo actual, caracterizado por el auge de la tecnología y la comunicación, el cual exige estar preparado para proporcionar las herramientas de lectura, interpretación de los nuevos códigos y lenguajes símbólicos que contienen los mas media. En este sentido, la enseñanza no se debe limitar a la repetición de conocimientos disciplinarios, ni la memorización de formulas sino, como afirma Freire es crear las posibilidades para su propia construcción”, es decir crear nuevas posibilidades para la construcción y apropiación del conocimiento.
En síntesis la comunicación en la enseñanza debe ser orientada a una reflexión que conduzca a la crítica y ser medio de transformación del conocimiento (Mar Defontcuberta[3]), es decir que cuando el joven se enfrente a los medios tenga una posición y desde allí pueda proponer y crear nuevas formas de relacionarse con el mundo de la vida.
Educomunicación y competencias
El dominio de las competencias se ha constituido en objetivo necesario para el aprendizaje de la lengua. En este sentido algunos teóricos del ICFES, como Hernández, Rocha y Verano entienden la competencia “en términos del dominio del lenguaje que circula y articula los contextos”[4]. Estos investigadores reconocen que la comunicación como elemento fundamental del lenguaje, que por un lado, proporciona un manejo de los significados sociales y culturales y; por otro lado, propicia la interacción del hombre con su realidad.
En esta misma línea, los autores proponen una competencia comunicativa concebida como las acciones que el hombre ha desarrollado en su proceso de apropiación y transformación de la realidad. Ésta competencia está caracterizada por tres acciones específicas: la interpretación, la argumentación y la proposición, tales acciones son retomadas por el MEN para ser constituidas en las competencias generales para la educación.
La competencia interpretativa o hermenéutica permite comprender para dar sentido a los diversos contextos: a “los actos que un sujeto realiza con el propósito de comprender los diversos contextos de significación…”[5]. La competencia argumentativa o ética permite reconocer las razones y los motivos que dan cuenta de las acciones y la competencia propositiva o ética se caracteriza por ser una actuación crítica y creativa para plantear opciones o alternativas frente a una problemática discursiva determinada.
Estas tres competencias, propuestas por Hernández, Rocha y Verano, son implementadas por el MEN en las aulas de clase del país con el propósito de dar elementos a los estudiantes para hacer construcciones desde la interacción, el conocimiento, el lenguaje y la comunicación, que puedan servir para discriminar, comprender y transformar formas de hacer en diversos contextos de significación ya sean estos sociales, científicos o artísticos.
Con esta propuesta de competencias comunicativas se busca fortalecer la intersubjetividad, profundizar en los vínculos sociales y en la inclusión del otro, estimulando los valores de respeto, tolerancia y diálogo con el fin de propiciar el mejoramiento crítico y comprensivo de los espacios de convivencia.
Finalmente, las competencias comunicativas fundamentan la racionalidad comunicativa desde el lenguaje y la comunicación en búsqueda de una comunidad ética y critica capaz de solucionar sus conflictos a través de consensos.
[1] Bustamante Borys. Programa de especialización en pedagogía de la comunicación y medios interactivos. Articulo revista enunciación. Año 2001
[2] Barbero Martín. Palimsestos y recorridos de la comunicación en la educación. Universidad pedagógica nacional. Bogotá1999 pág 20
[3] Tomado de Comunicación, medios y educación, compiladora. Roxana Morduchowicz pág 52
[4] HERNÁNDEZ Carlos Augusto, De
[5] Ibíd. pág. 37

